¿Quiénes somos?

En nuestra facultad, como en cualquier otra institución, desarrollamos ciertas relaciones entre compañeros. Así, a los tumbos, intentamos avanzar en la carrera. Desde el principio y a medida que vamos avanzando, nos vamos notando algunos problemas. Cuando te vas a inscribir, faltan ofertas de cursos. Cuando vas a cursar nunca ves un profesor titular ni un banco sano. Muchas de las materias u orientaciones que te interesan son posgrados arancelados y carísimos. Los baños no tienen ni jabón, ni papel, ni limpieza. Cuando llegás del laburo a cursar y querés aprovechar el tiempo muerto, sólo ves espacios concesionados que cobran altísimos sobreprecios. Si te piden un libro ya sabés que tenés que ir corriendo a la biblioteca porque la semana que viene no lo vas a encontrar o para no agarrarte el que está destruído. Eso sí, tenés banco, editoriales para dejar el sueldo, bares con pantalla plana para ver la noticias. ¿Por qué te tenés que resignar a esto?

 Cuando varios estudiantes notan lo mismo y se disponen a hacer algo para cambiar la situación, surge la organización. Así nació La Mella en Derecho: nos reunimos un grupo de estudiantes con una idea clara: la de entender que el derecho, como la política, es una herramienta transformadora, que sirve para cambiar las cosas que deben ser cambiadas. Esas cosas a las que no te querés acostumbrar.

 Y la organización trae más organización. Por eso formamos parte de la Corriente Nacional Estudiantil “Julio Antonio Mella, presente en 13 universidades a lo largo de nuestro país, que junto con otros compañeros y compañeras que día a día dejan todo en la organización de los movimientos populares en los barrios, en el movimiento de mujeres, en las luchas por el medio ambiente, en las cárceles y en los bachilleratos populares, conformamos el Movimiento PopularPatria Grande, un partido político nuevo a través del cual queremos aportar a la construcción de una izquierda popular. A pesar de tener pocos años no nacimos de la nada: nos identificamos con toda la historia, desde la Revolución de Mayo y las luchas por la independencia hasta el Cordobazo y la rebelión popular del 2001.

  Somos parte de una juventud que no se conforma, que intenta cotidianamente transformar la realidad de fondo, que no teme cambiar todo lo que deba ser cambiado. Somos socialistas, porque entendemos que el capitalismo debe ser superado si aspiramos a una vida digna para nuestros pueblos, porque entendemos que los derechos de uno no nacen donde empiezan los del otro, sino que empiezan junto con los del otro. Creemos que no habrá una democracia real en sociedades que mantengan a una parte de su población excluida y marginada, puesto que con hambre y sin recursos no se puede decidir ni participar. Somos latinoamericanistas como nuestro nombre marca, porque la unidad de los pueblos del continente es un paso imprescindible para la liberación, para construir sociedades libres, justas y solidarias, como las que pensaran San Martín, Bolívar y Martí. Somos feministas, porque entendemos que hay que pelear por una sociedad con igualdad de géneros, sin discriminación ni opresión, donde las mujeres no mueran por su condición de mujer, ni el acoso callejero sea llamado piropo. Somos ecologistas, porque hay que detener la destrucción sistemática del medio ambiente, donde grandes transnacionales lucran con los bienes comunes de nuestra naturaleza, hasta las últimas consecuencias.

  Pensamos que en nuestra facultad predomina una enseñanza monolítica y repetitiva, en donde el derecho se presenta como un orden ya impuesto, sagrado e incuestionable. Eso contribuye a generar estudiantes que no se preocupan, que no se la juegan. Estudiantes acostumbrados que aceptan precios caros, bancos rotos, docentes que no vienen, etc. Hasta el cansancio repetimos artículos y códigos pero no se enseña en qué contexto se crearon esas leyes, a que intereses benefician las normas o qué rol juega en las problemáticas sociales que se expresan a diario. El derecho como orden normativo atraviesa todos los ejes de una sociedad: educación, salud, vivienda, trabajo, seguridad. Por lo tanto es una herramienta para su transformación. Es por eso que somos críticos: estamos convencidos de que en el tipo de enseñanza que recibamos, se juega qué profesionales vamos a ser: comprometidos e involucrados con la sociedad que sustentó su educación o simples repetidores de la ley. El centro de estudiantes, poco y nada hace al respecto. Las agrupaciones con más recursos se pelean por ver quién publicita mejor las cosas que la facultad hace pero no proponen una agenda propia, que contenga los reclamos, las discusiones y las necesidades de los estudiantes. Involucrate, participá, metete. El cambio empieza por vos.

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